martes, 29 de abril de 2014

2. La oficina






            Eran las 18:58 del día jueves. Sobre los apretados cubículos de la oficina se escuchaban un sinnúmero de tecleos como gotas de lluvia precipitándose contra un techo de lata. El agradable calor de cada uno de los ordenadores donde todas estas criaturas trabajaban sin descanso formaba el aire denso que se hallaba dentro de las oficinas. Cientos de ojos apuntando a sus pantallas mientras el constante redoble de tambores imprimía sus pensamientos en el papel tras la pantalla conformaban el paisaje.
            Enzo trabajaba hace diez años en el cubículo 00347-A, ese que quedaba a la derecha del 00346-Z y a la izquierda del 00347-B. El código de empleado de Enzo era M097452-0906DB-00347-A. El M097452 indicaba: si era hombre o mujer y qué número de empleado era desde el primero. El segundo, indicaba el tipo de contrato que tenía. DB significa que tenía el plan DB, encargado de hacer los reportes sobre los reportes que confeccionan los empleados clase DA, y que lo trabajaba 9 horas al día, 6 días a la semana. El 00347-A era en qué cubículo tenía asignado trabajar.
            Él tenía muy decorado su cubículo, muy a su gusto. Todo el resto de los cubículos tenían una pared color verde opaco, desteñido, pero Enzo no. Él lo mandó a pintar de un colorido verde opaco. Sobre su escritorio, tenía un hermoso retrato de un cubo gris. El archivero de metal ubicado a la entrada del cubículo, ese que le dificultaba la abertura de la puerta al entrar, estaba lleno de sus cosas favoritas: carpetas llenas hasta el borde con análisis sobre el nivel de gasto de la empresa, informes de avance de las tesis y proyectos de los empleados más nuevos, como el M097425-0906DF-00350-C o M097418-1007DF-00374-J. El basurero, una malla gris con un fondo cuadrado de madera pintada de negro estaba vacío. No era aceptado que los empleados tuvieran basura en sus basureros, ya que la basura es algo intolerable. Si se genera basura, no debe permanecer dentro del edificio y debe ser arrojado por el ducto específico para ello tras la puerta para salir del cubículo organizados con sencillas etiquetas: basura, desperdicios, desechos, objetos que su jefe ordenó que desecharan, basura-B y porquería. Incluso, tenían un hermoso uniforme: una chaqueta, corbata y camisa grises, con un pantalón gris. Debían usar también unos coloridos guantes grises. Lo que lo hacía mejor aún, era que los viernes eran casuales, y podían venir con una corbata un poco más gris que el resto de los días. ¡Imagina las posibilidades! Mientras tecleaba, su celular vibraba una y otra vez cuando le llegaban el sinnúmero de formularios que debía llenar cada media hora para medir su avance con respecto a la media hora anterior. Por esto y mucho más, Enzo adoraba su trabajo.
            De pronto, el continuo y monótono ruido de las teclas se vio interrumpido por un sonido estridente y muy agudo. Enzo despegó por primera vez en 9 horas su mirada de la pantalla y observó el cuadrado reloj negro de la pared. Habían dado la campana de las 19:00, era hora de irse a casa. El flujo constante de mensajes de internet, la innumerable cantidad de memos recogidos y almacenados por orden alfabético en su bandeja de entrada... todo se detuvo de golpe. El sonido que inundaba la oficina ya no era ni de teclas ni de timbres, sino del fuerte TIC TAC del reloj quien esperaba ansioso a los trabajadores del turno siguiente. Enzo se levantó de su cómoda silla ergonómicamente diseñada para no dañarle la espalda y se dirigió a la verde y opaca puerta recorrida por dos placas metálicas. Tomó el picaporte y lo giró suavemente. Abrió la puerta y salió por ella. Cerró la puerta tras de sí, escuchando aún el martilleo del reloj. Se detuvo un instante. No estaba viendo el pasillo.
            Estaba viendo el interior de su cubículo.
            Le echó la culpa al cansancio. Supuso que su mente le había jugado un truco, y que nunca salió realmente de su cubículo. Volvió a abrir la puerta y volvió a salir. Grande fue su sorpresa cuando la puerta se atascó con el archivero... del otro lado de la puerta. Asomó su cabeza y para su horror, ahí estaba su cubículo nuevamente. Se escurrió por la puerta. Para su beneficio, la empresa tenía un sistema para mantener a sus empleados en buena forma y delgados: no les daba comida. Gracias a esto, Enzo pudo pasar por la puerta y entrar nuevamente a su cubículo. Miró alrededor en busca de respuestas. Su mirada se posó en el reloj, cuyo sonido cada vez se escuchaba más monótono y molesto. Le sorprendió ver que el segundero se movía una vez hacia adelante y una vez hacia atrás. Una vez hacia adelante y una vez hacia atrás. Una vez hacia adelante y una vez hacia atrás. TIC. Eran las 19:00 con un segundo. TAC. Eran las 19:00 en punto. TIC. Eran las 19:00 con un segundo. TAC. Eran las 19:00 en punto. Encontró este acontecimiento extrañísimo. El empleado F097670-0607KS-01032-A era la encargada de chequear cada uno de los 1235 relojes repartidos por el edificio cada 37 minutos manteniéndolos revisados, en buen estado, con baterías y limpios.
            Enzo volvió a pasar por la puerta. Esta vez se asustó de verdad. No solo volvió a entrar en su cubículo, pero esta vez había una persona tecleando en su silla. Podía notar que era su cubículo. Era obvio que ese color verde opaco era diferente al de todo el resto de los cubículos del mismo color. Además, su retrato de un cubo gris era diferente a todos los retratos de cubo gris que tenían todo el resto de los empleados. ¡Era notoriamente más gris! Se acercó al hombre tras dar un paso. -"¿Qué haces en mi cubículo?" Le preguntó al extraño hombre. Éste no se inmutó, y siguió tecleando a la velocidad de la luz con los ojos totalmente pegados a la pantalla. Enzo fue y le tocó el hombro. El hombre dejó de teclear súbitamente. Miró hacia Enzo girando sólo la cabeza, dejando su cuerpo estático. Tenía la cara pálida y arrugada, unos ojos serios, el seño fruncido y la boca recta. Como una bala, el hombre se paró y salió corriendo del cubículo. Enzo quedó unos 4 TIC y unos 3 TAC del reloj ahí parado intentando procesar lo que había ocurrido.
            Miró al asiento y se encontró con una tarjeta rectangular gris, como la que él tenía para identificarse. La información era más o menos así:
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Nombre completo: BoB
N° de empleado: M000001-2407AA-00001-A
Trabaja hace: siempre ha trabajado
Nivel de lucidez: Crítico, código rojo
Comentario: debe ser encontrado cuanto antes. F000286-0106AB-00136-B lo ha descubierto mirando por la ventana. Ante la menor señal de avistamiento, debe ser eliminado inmediatamente.
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            ¡Qué afortunado! ¡Este hombre trabajaba 24 horas al día, los 7 días de la semana! Pensó. Pero todo su éxtasis se convirtió en odio cuando leyó el comentario. Enzo no lo podía creer. Se quedó atónito leyendo el cartón. A ese hombre lo estaban buscando. Toda la compañía estaba en su búsqueda para matarlo. Él había estado junto a él, lo había incluso tocado y... no lo mató. ¿Cómo era posible? Por primera vez había desconocido una orden de la empresa y había actuado por inercia propia. Le dio una extraña sensación en la columna vertebral, como si la temperatura descendiera. -"No". Se decía a sí mismo. Había defraudado a la empresa. Tenía que matar a ese hombre.
            Recorrió rápidamente las puertas. Entraba a su cubículo, y volvía entrar a su cubículo, y no podía salir. Abría una puerta, otra, otra, otra, otra, nuevamente, otra vez, y volvía a entrar en su cubículo. Y volvía a entrar en su cubículo. Finalmente, se quiso dar por vencido. Se arrojó a las grises baldosas del piso. Cerró los ojos. Y...
Sintió una corriente fría por debajo de la puerta.
            Se levantó rápidamente y la abrió. Entró nuevamente a su cubículo, pero esta vez... había una ventana en una de las murallas. Enzo se sorprendió. Era totalmente extraño. Parecía incluso como si estuviera superpuesta, como si no fuera real. Se quedó paralizado por unos 6 TIC y unos 7 TAC. Miró también que sobre su escritorio había una tarjeta. Era su tarjeta de empleado.
            Se dio cuenta que nunca se había dado el tiempo de leerla, así que la tomó y vio que decía.
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Nombre completo: Enzo
N° de empleado: M097452-0906DB-00347-A
Trabaja hace: 10 años
Nivel de lucidez: Bajo, mantener vigilado
Comentario: Su nivel de lucidez se ha mantenido en nulo por diez años. Sin embargo, el pasado miércoles dejó de teclear por 8.32 segundos para mirar al reloj. Otros sujetos similares no han presentado problemas, pero se recomienda vigilancia.
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            Miró a la ventana. Vio agua cayendo del cielo, generando un sonido contra la ventana similar al sonido que hacían las teclas. Miró su tarjeta nuevamente.
Nivel de lucidez: Medio, mantener constante vigilancia
            Miró nuevamente a la ventana. Observó qué tan alto estaba, y cómo, a lo lejos, se veían calles que conducían a aburridas casas de todos los colores: rojo, amarillo, verde claro y colorido... Sus ojos se depositaron en su tarjeta.
Nivel de lucidez: Alto, enviar seguridad
            Escuchó pasos viniendo fuerte a través de la puerta, pero no le importó. El TIC TAC del reloj aún se escuchaba, pero ya poco le importaba. Era primera vez en su vida que recordaba haber visto algo a más de dos metros de distancia. De pronto, tras la ventana, el agua dejó de caer y... cayendo desde el cielo, se formó un espectro luminoso. Una luz que inundó todo el cubículo. Enzo estaba mirando por primera vez un arcoíris. Miró su tarjeta una última vez.
Nivel de lucidez: Crítico, código rojo
            Mierda, se dijo a sí mismo. Sentía una curiosidad mortal por ver lo que había al otro lado. Quería comprobar y conocer con sus ojos y el resto de sus no usados sentidos qué era lo que había experimentado a través de esa ventana. Abrió la ventana.
Sacó la mitad del cuerpo.
Iba a saltar 100 pisos hacia el suelo.
...
No.
Se detuvo y volvió a entrar. No podía saltar así nada más, tenía que investigar primero qué era eso que había visto. Quizá afuera no habrían computadores a los que recurrir para resolver sus dudas y estaría destinado al desconocimiento eterno. No podía permitírselo. Salió por la puerta del cubículo para entrar a él nuevamente. Se había atenuado un poco el sonido de los pasos. Se sentó en el computador a buscar todo lo que podía. Tecleaba, y tecleaba, y tecleaba, como nunca antes había tecleado en su vida. Quería saberlo, quería averiguar qué era lo que había al otro lado. Los pasos de los guardias se hacían más fuertes, por lo que volvió a salir por la puerta, entró nuevamente a su cubículo y se puso a investigar nuevamente. Escuchó las pisadas de los guardias mucho más cerca, por lo que volvió a salir por la puerta y siguió investigando. Escuchó las pisadas de los guardias mucho más cerca, por lo que volvió a salir por la puerta y siguió investigando. Luego, escuchó las pisadas de los guardias mucho más cerca, por lo que volvió a salir por la puerta y siguió investigando. Posteriormente, escuchó las pisadas de los guardias mucho más cerca, por lo que volvió a salir por la puerta y siguió investigando...
            Había ya pasado 1 año desde que su travesía por su cubículo no paraba. El reloj seguía mostrando las 19:00 con un segundo y las 19:00 en punto. No había podido descubrir nada sobre aquella ventana. Su hermoso traje gris estaba hecho pedazos, al igual que sus zapatos, sus pantalones y el resto de las prendas. A pesar del asiento ergonómico, su espalda estaba por reventar.
Se rindió.
Enzo se negó a seguir buscando información, decidió que era hora de salir por esa ventana. Pero... ¿dónde estaba la ventana? Había entrado una y otra vez a su cubículo por un año, y no había vuelto a ver la ventana. No... era imposible... había malgastado un año de trabajo. Enzo cayó en la más gris de las desesperaciones. Nunca había gritado más fuerte. Sus destruidos dedos fatigados por el incesante tecleo fueron su herramienta para arrancarse los cabellos de la cabeza, mientras que sus incontrolados movimientos en el piso precipitaron al suelo el computador, el retrato y el archivero. El cubículo era un desastre. Fueron unos 10 TIC y unos 9 TAC de paz, cuando Enzo vislumbró un afilado pedazo de metal que se había desprendido del archivero. Lo tomó rápidamente y se lo enterró en el estómago. Se lo arrancó. Aún podía respirar. Se lo volvió a enterrar. Aún se sentía vivo. Se lo enterró nuevamente, esta vez en el pecho. No tuvo la fuerza suficiente para arrancárselo esta vez, y lentamente, Enzo cerró los ojos.
            De pronto, Enzo se sintió revitalizado. Fue como si toda la vitalidad que no había tenido en estos once años fuera recobrada de golpe. Abrió los ojos y se encontró nuevamente en su cubículo, tendido en el piso. Estaba todo ordenado, limpio, y funcionando. El reloj marcaba las 19:01. Enzo se levantó y se sentó en su silla feliz de descubrir que le quedaba mucho trabajo por hacer. Miró su tarjeta por última vez:
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Nombre completo: A quién le importa
N° de empleado: 9375927174917108574239359292389235935e982038508
Trabajó: 11 años
Nivel de lucidez: ya no importa
Comentario: Como todos los demás
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            Se relajó en su silla ergonómica, estiró sus dedos y se dispuso feliz a trabajar para siempre, ya que esa tortuosa etapa de la vida ya había concluido.


Alberto García 20/4/2014




sábado, 26 de abril de 2014

2. Collage B



CLIC EN LA IMAGEN PARA EXPANDIRLA

COMETARIO: Creada el 06/06/2012. Bueno... no hay mucho que decir. Nuevamente es un bonito copy-paste de varias imágenes de google puestas con filtros y transparencias. No tiene ningún mensaje, ningún sentimiento que expresar... nada. De todas formas se ve muy bien de fondo de escritorio eh!

1. Collage A



CLIC EN LA IMAGEN PARA EXPANDIRLA

COMENTARIO: Creada el 10/06/2012. Es una imagen sin mucho fundamento. En verdad, es solo una mezcla de imágenes que encontré el google con un par de filtros y transparencias XD. En realidad no quiero decir o expresar nada con esta imagen, solo... es una imagen bonita para usar de fondo de escritorio, por ejemplo :)

5. De nieve el velo



Velo de nieve sobre su cabello
Pasado ya de lo que es bello
Arrastrando la capa de blancos lirios
Felicidad que parece delirio

Esto está lejos de lo que sería
Un futuro donde ella tendría
Corazón que comparte entre ella y él
Su amante infiel, frío y cruel

Paz que ella esperaba ansiosa
Una infidelidad por cada rosa
Comenzó como una niña piadosa
Persona como él no hubo más celosa
Ella lo esperaba en cama nerviosa
Olor a parranda y furia rabiosa
Día tras día más dolorosa
Vida tan triste y tan venenosa


"¡¿Por qué te aprovechas de mi tan penosa?!
¡Me arrepiento del día en el que me hice tu esposa!
¡Allá tu! Siempre la misma prosa
De motivo correcto ni tinta ni losa"
Y tras una meditación rigurosa
Vida en sufrimiento, la acaba, dichosa
Niña tan linda y tan talentosa
"Terminó tu esclava misericordiosa
llego al final de esta historia mugrosa
mi alma cansada duerme y reposa

¡Ah! Mi vida pudo ser tan maravillosa"

Alberto García, 10/08/2013

COMENTARIO: Un poco de lírica narrativa. Una historia que cuenta cómo una novia se casa con su marido, sin sospechar que en el futuro este la torturaría de forma brutal. Le es infiel, llega cada día más borracho a la casa y nunca puede justificarse. Finalmente, la novia opta por suicidarse, asegurando que es una forma de vengarse de él, ya que ahora no habrá nadie que tolere su actitud ni sobre quién la desquite. La repetición constante de la rima -osa es una forma de ilustrar la continuidad y monotonía en la tortuosa vida de la novia. Finalmente, la novia no expresa ninguna clase de arrepentimiento al haberse suicidado, mientras sólo lamenta haberse casado con tal criatura. Personalmente, la parte que más me gusta son los últimos 4 versos, en específico el último. Siento que la exclamación le da toda la energía que necesitaba el poema para darle al lector esa tensión que sentía la novia cada día, y la intensidad al darse cuenta que sin ese hombre, la "niña tan linda y tan talentosa" podría haber tenido una vida maravillosa.

4. Clavado a la Cama


Mis ojos te ven y no puedo mirarte
Mis oídos te escuchan y no puedo escucharte
Tus manos me tocan y no puedo sentirte
De una brisa del cielo a un pena tan triste

Clavado a la cama como un mártir al sufrimiento
Expresar sentimientos es una estrella del firmamento
La ventana cerrada, el temor de verlo
Los ojos no abro... y no quiero hacerlo

En un lugar calmado me encuentro presente
Decisión de demente, la vida o la muerte
Sería relajante existir sin futuro
Sin las atroces cosas que la vida me indujo

Cómo explicarle a los doctores que dejen de intentarlo
Que después de todo, es mi decisión por la que me valgo
¡Dejen de cortar mi cuerpo con su metal!
¡Es lo único que queda de mi cuerpo terrenal!

Y no quedará nada si yo lo decido
Hasta no vivo ni muerto las decisiones no olvido
¿A quién acudir cuando no se tienen sentidos?
Siento mi cuerpo en la camilla y no puedo sentirlo

Mi familia a la quiebra llevo con cada respiro
Sin voz que les informe como les explico
¡Estoy bien, necesito tiempo para pensar!
Que la elección que elija, será para mi bienestar

Que aliviador sería no tener familia
Ninguna descendencia a la que decepcionar con tu partida
Que aliviador es tener familia
Cariño, amor, razón de ser en la vida

Doy un paso
un paso sin piernas
Grito
Grito frío sin boca
Abro los ojos y dejo la muerte a un lado
Y mi familia está ahí, como siempre lo ha estado

Alberto García, 25/11/2013

COMENTARIO: Para variar un poco, este poema tiene un final feliz, a pesar de ser tremendamente trágico. El poema trata de una persona que cae en un coma, y es capaz de despegarse de su cuerpo y verse a sí mismo postrado en cama, pudiendo elegir si morir o no. Mientras lo decide, está en una clase de limbo, donde sufre por ver a todos sus familiares ir a llorar en la habitación siendo que él (o ella) está bien, solo que no está ahí. Cada segundo que se demora en tomar una decisión, los médicos más lo operan y más trabajan en él, a la vez que la familia paga millones por mantenerlo en esa camilla. Finalmente, decide quedarse, y esa vida a la que le tenía tanto miedo no será tan atroz ya que estará junto a su familia. Personalmente, mi parte favorita son los últimos dos versos, ya que me imagino la mezcla de sentimientos, tanto del mismo enfermo como de su familia, quienes lo van a abrazar, pero no saben qué tan cerca estuvo de tomar la decisión de no volver nunca más. También estoy muy orgulloso de este trabajo :) además que alteré un poco la estructura a la que tanto me apego siempre.

viernes, 25 de abril de 2014

3. Vuelve, mi Ángel


Un momento que nadie desea ver llegar;
Desde que se comprometió tu padre en el altar
Hasta que las puertas de oro la bienvenida te dan
Un ángel ha sido enviado a cuidarte

Nuestra primera palabra, nuestro primer suspiro
Y cada vez que triste me siento, te miro
Y cuando el mundo se vuelve a atacarme
Un ángel ha sido enviado a cuidarme

Cualquier sufrimiento, cualquier penuria
mi corazón se deposita triste en penumbra
Sufro por quien siente que debe de amarme
Un ángel ha sufrido por cuidarme

Parásito ha penetrado en el pensar del cariño
en los besos y caricias que recibía de niño
¿Quién ayuda a un ángel cuando sufre?
El parásito ha pronto quedado impune

Tus ojos se desvanecen y tu alma se escapa
Mis lágrimas corren y a tu alma no atrapan
Cuando las flores veo sobre tu cuerpo unidas
Madre mía, te debo la vida

¡VEN DE VUELTA A MIS MANOS VACÍAS!
¡TE ESFUMASTE COMO EL SENTIMIENTO DE ALEGRÍA!
Lloro, lloro por el ángel y no podré sanarme
Lloro, lloro por el ángel que fue enviado a cuidarme

Alberto García, 21/02/2014

COMENTARIO: Bueno... este yo creo es por lejos mi poema más triste. Hace unos meses, la madre de un amigo tuvo una grave enfermedad (gracias a Dios ahora ya está bien), pero derivado de esta crítica situación, una noche no pude dormir pensando qué haría yo si mi amada madre falleciera. Acostado, a altas horas de la madrugada, agarré el computador y creé este poema, mientras en mi mente estaba en una situación extremadamente triste, desesperada y agobiante. Para mí mi madre es un ángel, que fue seleccionado de todas las mujeres para cuidarme. En éste poema muestro mi pena absoluta ante la ocurrencia de una experiencia que sería así de traumática para mí. Personalmente, mi parte favorita es el verso "mis lágrimas corren y tu alma no atrapan", donde se relaciona el término "correr", como las lágrimas corren por una mejilla, con correr por alcanzar algo tan preciado que se escapa de tus manos. Demuestra también la inutilidad de llorar, ya que las lágrimas no lograrán resolver nada de tal magnitud. Como siempre, me mantengo apegado a los poemas estructurados.

1. Sumisa y Siniestra Sonrisa

        

    "Hago todo lo posible por ser más consiente. Es obvio que el saber menos que el promedio de las criaturas a tu alrededor es una debilidad importante ante ellos. Lo que nadie sabe, y sólo lo sabrás cuando ya sea muy tarde, es que éste conocimiento te hace débil frente a ti mismo.
            ¿Qué función cumplo? ¿Cuál es mi objetivo? Elevados conocimientos de matemáticas y ciencias no resolverán estas preguntas metafísicas que tampoco pueden ser respondidas por la filosofía. ¿De qué me sirve saber entonces? Miro hacia abajo y veo el cuerpo de un peón. Sólo puedo avanzar un paso a la vez, sólo puedo abordar problemas a mis costados, y basta que alguien se me ponga en frente para ser denegado de movimiento y tener que esperar como carnada viva que alguien más decida que es la hora de que me vaya del tablero.
            ¿Acaso es más feliz una torre? ¿o un alfil? Pueden recorrer el tablero a su antojo, y torturar a otros como yo, atrapados en su condición de peón, y ser destinados a actuar como depredadores del destino de las criaturas con menos suerte. No me sirve de nada saber de todo si soy incapaz de aplicar nada.
            Hay algo que nadie conoce, y que es el mundo fuera del tablero. Si quisiera conocerlo, tendría que ser eliminado, tendría que terminar el juego, ya sea ganando o perdiendo. Me gustaría que hubiera una mano en mi cabeza, como en una ficha de ajedrez, moviéndome en todas direcciones. Así, yo no tendría que tomar decisiones, y todo sería más fácil... pero no. Jamás voy a rendirme. No voy a dignarme a que toda mi presencia aquí sea desperdiciada. Voy a obtener ese rey. Ese es mi objetivo.
            Tuve que esperar tortuosas horas de juego, que fueron bastante semejantes a un boleto de estadía en el infierno. El piso bajo mi ser me quemaba los pies, y no había dónde poder moverme. Claro, se escuchaban gritos de agonía alrededor, veía a los ágiles caballos quienes con mucho esfuerzo atravesaban la mesa para defender a sus compatriotas siendo sacados del tablero. Cada vez menos fichas se dejaban vislumbrar.
            ¡Cuántas criaturas habían descubierto ya lo que hay al otro lado! Sin embargo, habían sido inútiles y habían sido imbéciles. No pudieron comprobarse a ellos mismos que su estadía en este infierno valiera la pena. Cuando finalmente llegué al final del tablero rejuvenecí. Había llegado lo más alto que cualquier otro individuo había llegado.
Miré hacia abajo y miré a una reina.
            Sentí que tenía la capacidad para recorrer todo el tablero a mi gusto, sentí que podía, sentí que era lo mejor que me había pasado en mi historia.
            Sentí que era mentira, pero no era así.
Así caminé, deslizándome hasta el rey que tanto había anhelado. De una vez por todas mi objetivo iba a ser alcanzado. La razón de todo mi conocimiento iba a ser reconocido ante mi ser. Iba a ser útil no solo para el resto, pero para mí mismo. Llegué a donde estaba el rey... pero no estaba ahí."

            Ambos contrincantes de pelo canoso se levantaron con dificultad de la mesa. El victorioso le sonrió al contrincante con una curiosa mirada. Ambos colocaron de nuevo los peones sobre la mesa, disponiéndose a jugar otra partida.

Alberto García, 12/04/2014

COMENTARIO: ¿Qué es un relato sin algo de misterio? Honestamente no quiero decir qué estoy criticando o qué quiero expresar en el cuento. Lo dejaré a la libre interpretación. Si vuelvo a usar este tema en otras piezas se trillaría, y no podría tener el mismo impacto en algún lector que siga mi trabajo (como si existiera alguno XD). 
El cuento muestra una persona que siente que ha llegado a tal nivel de reflexión debido a su nivel de educación, que por mucho que se pueda mostrar hábil frente a otros, se ve débil o insuficiente contra sí mismo. Todo el cuento es una metáfora de lo que es una persona como si fuera una ficha de ajedrez, y cómo nuestro claro objetivo, aunque tengamos todas las condiciones para alcanzarlo, aveces no puede ser logrado por razones que no podemos explicar. La interpretación del título, qué representan ambos hombres jugando y qué quiero decir con todo esto lo dejaré al debate ;) De antemano, quiero que sepan que no es una ofensa a nada ni a nadie.

2. Un Grito en el Mar


Un lugar aburrido donde el silencio lleva a la paz
Como los reflejos del sol bailando a orillas del mar
Donde la penumbra de la tristeza no se deja deslumbrar
Y un cielo de escarcha al solitario viene a acobijar.

Nada en la tierra podrá comparar
La calidez de un beso a orillas del mar
O un súbito cardumen de peces con cal
En contraste a la maldad del sucio puñal

Triste verdad en los mares de sangre
De oscuridad repentina y deseos de carne
La volteada al destino te ruego suplicarle
Al pavor del general que guía al comandante

Un crimen a través de los cristales del barco
Un grito desgarrador que mas que gota es un charco
¡Denme respuesta oficiales dementes!
¿Quien ha dejado este cuerpo inerte?

Periódicos con lágrimas pegados en el mural
Redactores inmunes a las noticias del mal
En palabras jamás se podrá demostrar
El grito desgarrador bien adentro en el mar

Asesino, asesino. ¿Rabia es lo que sientes?
Que ha causado en ti reacción tan demente
El magma de tus manos sobresale resplandeciente
Si lo harías de nuevo te preguntan y tu asientes.

Despilfarras ingenio a cabalidad
La cura a enfermedades pudiste encontrar
Sin embargo, un crimen haz de ejecutar
Para la paz interna poder encontrar

Dale solución al alma perdida
Dale solución al arma prohibida
Una salida de la paz a la transpiración
Cuando en un lugar tan calmo, existe desesperación


Alberto García, 22/01/2014

COMENTARIO: Este es mi primer poema escrito por puro ocio. Trata de un asesinato en un buque en alta mar. Como experiencia personal siempre me ha traído los mejores recuerdos el mar. Practico buceo, adoro nadar, puedo pasar la mayor parte del día en el agua sin aburrirme: adoro el mar. Me da esa sensación de tranquilidad y calma, pero a la vez saber que es algo tan peligroso y misterioso... En este poema contrasté la calma del mar con la crueldad de un asesinato, lo que también se asemeja a lo cruel que puede ser el mar. Aparte de lo anterior, destaqué el ingenio que tuvo el asesino para llevar a cabo su actuar, y cómo este ingenio, utilizado en algo maligno, podría haber sido invertido en algo benéfico. Expresa cómo la rabia puede más que la razón incluso en un lugar tan calmo como el mar. Personalmente, mi parte favorita es la primera estrofa del poema, donde la descripción de mi propia visión del mar no pudo ser mejor explicada ^^. Además, considero novedosa la implementación de el uso del periódico como puente para unir ambas partes del poema. Como siempre, me apego a un poema estructurado :)

1. Al Caminar por el Tablón (primer lugar categoría superior en concurso de poesía Vicente Huidobro 2013)


Sentidos me han quitado, también el corazón
Serpenteando, tambaleando, ¡denme una razón!
Punta de hierro en mi espalda y las risas del montón
Cruel es la experiencia de caminar por el tablón

Nacido sin hogar y criado por un ladrón
La sentencia se escribe desde la concepción
Mis hermanos me traicionan y el culpable soy yo
Por culpa de un engaño camino por el tablón

La madera se consume y yo soy la llama
La oveja del Señor que buscando ayuda, bala
Cristal de murano que recorre mi mejilla
Buscando el infierno que a mí se me avecina

"Últimas palabras" requieren pronunciar
¡Que se haga justicia! ¡que a mí no han de culpar!
Carcajadas rabiosas recorren el lugar
Resquebrajan sus gargantas al verme saltar

¿Me atrapará Dios en sus brazos?
¿Me clavará el Diablo en sus garras?
Escucho ya el rebuzne de asnos
Se torna en ruido de cigarras

Espuma siento sobre mi sien
Hacia el cielo ya sale mi tren
Sobresaliente, no mas sentir
Vida de horrores llega a su fin

Vida de pirata finalmente acabó
Infierno en vida al que me sometió
Un padre ausente, madre desapareció
Cruel es la vida, de quien pirata nació

Alberto García, 09/08/2013


COMENTARIO: Éste fue el primer poema que escribí formalmente. Se trata de cómo un pirata, por medio de un engaño, es sentenciado a caminar por el tablón mientras recuerda su vida. Personalmente, mi parte favorita es la de las preguntas: "¿Me atrapará Dios en sus brazos? ¿Me clavará el Diablo en sus garras?" Aquí hay una relación en el ritmo y existencialismo del poema, donde el pirata se pregunta si tras saltar al mar encontrará la paz del cielo o las llamas del infierno. Como siempre, a mi me gustan los poemas mas estructurados que los libres, y estoy muy conforme con el resultado.
¡Además fue el ganador del concurso de poesía regional Vicente Huidobro, categoría superior en Chile, y con el premio me compré mi amada guitarra eléctrica :D! Aquí está un link para que vean la página donde publicaron los poemas ganadores (obviamente incluido el mio): http://literaturachilenaehispanoamericana.blogspot.com/2013_09_01_archive.html