Que tonto fui, que iluso
A subir sin ti me rehúso
y ahora pienso en tu perdón
Hasta aquellas cosas que te obligue
es una pena, mis manos no tocan
violín que no suena, ilusión rota
Perdóname, escúchame
Quiero besarte y no tengo boca
Quiero amarte y no tengo corazón
Quiero matarme y no tengo vida
un suspiro en tu oído bastaría
Pero no te lo puedo decir, desde aquí arriba
Alberto García 2 noviembre 2013
COMENTARIO: Para variar un poco, un poema un tanto des-estructurado y de menor extensión de lo que suelo hacer. Sin embargo, el tema no es extraño en mis obras: la impotencia. He aquí un hombre que se arrepiente de no haberle pedido perdón a su amor antes de morir, presuntamente por una muerte inesperada. Posteriormente, expresa su dolor al no poder reivindicarse. Este poema es una invitación a intentar mantener siempre las relaciones, ya sea de parejas, de amigos o familia, lo más inocuas posibles. Nunca se sabe cuando algo pueda ocurrir, o algo puedas decir en un momento donde arrepentirse ya no es una opción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario